En un mundo donde la salud y la sostenibilidad guían las decisiones de consumo, el chufa (también conocido como “tigernut”) se ha convertido en una opción nutricional cada vez más popular entre importadores, fabricantes de snacks y distribuidores de productos orgánicos. Originario de África subsahariana pero cultivado hoy en España, India y América Latina, este tubérculo no es solo un alimento tradicional —es una innovación funcional con múltiples aplicaciones.
Según estudios del Instituto de Nutrición de la Universidad de Cambridge, el chufa contiene hasta 3 veces más fibra dietética que las almendras o nueces, lo cual lo convierte en una excelente opción para mejorar la digestión y regular los niveles de azúcar en sangre. Además:
El chufa tiene un índice glucémico bajo ( IG < 30) y es rico en vitamina E, magnesio, potasio y prebióticos naturales — ideales para dietas sin gluten y veganas.
Comparado con otras frutas secas como las pistachos o las almendras, el chufa ofrece un perfil nutricional más equilibrado: menos grasa saturada, más minerales esenciales y mayor capacidad para mantener la saciedad durante horas. Esto lo hace ideal tanto para snacks funcionales como para ingredientes en panadería, bebidas vegetales y productos infantiles.
El chufa puede consumirse crudo, tostado, molida en harina o incluso extraído como aceite. En países como México, Colombia y Portugal, ya se utiliza como base para galletas, pasteles y mermeladas sin azúcar añadida. Empresas europeas como Alnatura y Solgar han integrado su harina en sus líneas de snacks saludables gracias a su textura cremosa y sabor ligeramente dulce.
Además, su alto contenido de inulina (un tipo de fibra soluble) lo hace perfecto para productos probióticos. Una investigación publicada en la revista Food Chemistry (2023) mostró que los productos elaborados con chufa aumentan la biodiversidad microbiana intestinal en un 40% comparado con otros ingredientes prebióticos comunes.
Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el mercado global de alimentos funcionales creció un 7.2% anual entre 2020 y 2024. Los productos hechos con chufa están siendo adoptados por marcas premium en EE.UU., Alemania y Emiratos Árabes Unidos, especialmente en categorías como snacks orgánicos, cereales infantiles y suplementos dietéticos.
¿Qué diferencia al chufa del resto? No solo su valor nutricional, sino también su resistencia climática: requiere menos agua que el trigo o la soja y puede crecer en suelos pobres. Para exportadores preocupados por la sostenibilidad, esto representa una ventaja competitiva clara frente a materias primas más intensivas.
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